En tiempos de crisis, mejor un CEO experimentado

Las empresas suelen escoger CEOs experimentados
Las empresas prefieren jugar sobre seguro en los períodos de incertidumbre económica, sobre todo si se trata de escoger un nuevo mandamás para la gestión y administración de la organización. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por Booz & Company que como cada año, hace un análisis de la salida de los directivos números uno del mundo.
Del informe correspondiente al año 2008 se deduce que a la hora de cambiar su líder las compañías dieron predilección a la experiencia de los candidatos, dejando de lado las promociones internas. Así, este período caracterizado por la llegada de la crisis, se diferenció por tener una gran rotación en los puestos más altos de la cadena, con pocos ascensos de prometedores directivos.
En cualquier caso, por sectores, los servicios financieros sería el segmento que mayor grado de rotación habría sufrido durante el año pasado, también en línea con el momento de cambio económico.
Más vale malo conocido…
No obstante, parece que los cambios de mando no han sido una opción muy escogida por las empresas pese a lo que se pueda pensar. “Todo indicaba que en épocas como la actual se iban a acelerar las salidas de CEOs, pero sucedió lo contrario, más aún en las economías desarrolladas, que fue incluso donde primero estalló la crisis. Ello demuestra que en contextos de esta naturaleza el rol del número uno es fundamental”, subraya Ariel Fleichman, director de la oficina de Booz & Company en Argentina.
“En tanto que en los casos en los que sí se produjeron cambios de directores, las empresas buscaron líderes con un paso previo por el cargo y relegaron posibles ascensos de la gente propia, lo que sirve para reconfirmar que en tiempos de crisis la experiencia es un factor clave”, añadió Fleichman.
CEOs entrados en años y sobradamente preparados
Todos estos elementos han hecho que durante el anterior ejercicio la media de edad de los CEO de las principales compañías se eleve, al no producirse relevo generacional. Si esta ha sido de 51 años durante toda la década en 2008 la misma aumentó hasta los 52,9.
Al margen de ello, crecieron levemente los casos de sucesiones planificadas (por jubilación, enfermedad u otros cambios planificados) y las sucesiones forzadas, debidas a razones como malos resultados o decisiones éticas, aunque se redujeron bastante aquellos relevos causados por operaciones de fusiones y adquisiciones.
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