Claves para el control de las finanzas

Finanzas para directivos: las claves que debes tener en cuenta

A la hora de abordar la gestión financiera de una empresa, el control financiero es una de las pautas esenciales. Todo buen Director Financiero y empresario debe ser muy consciente de que aspectos como el flujo de caja, el fondo de reserva, la adaptación y control del presupuesto es indispensable para el logro de objetivos.

El control de las finanzas no es una función que deba llevarse a cabo una vez al año. Debe haber un control periódico de las cuentas que permita tomar decisiones que ayuden a conseguir unas finanzas saneadas que satisfagan a los inversores y permitan garantizar la supervivencia y el éxito de la empresa.

Los estudiantes de Executive MBA  de Madrid, de la Cámara de Comercio, deben tener estos aspectos muy claros, ya que el control de las finanzas empresariales es uno de los fundamentos que permitirá que permitirá a un directivo llevar a buen término cualquier proyecto emprendedor o empresa.

Consejos para el control de las finanzas

El control financiero permite a las empresas poder operar a corto, medio y largo plazo. Es imprescindible para evitar el endeudamiento, garantizar la liquidez, maximizar los beneficios y no poner en riesgo el capital de los inversores sin un control exhaustivo de las acciones.

Sin el control de las finanzas no se pueden lograr objetivos de negocio. Por eso es imprescindible establecer los mecanismos de medición de datos, flujo de información y evaluación de los indicadores financieros que permitan tomar decisiones en un plazo de tiempo razonable.

Éstas son algunas de las claves que tendrán que controlar los directivos financieros y empresarios que quieren llevar un adecuado control de las cuentas de la empresa.

Infografía control financiero en los negocios

1.  Cumplir el presupuesto establecido en el plan de negocio

Todo plan de empresa debe incluir una previsión de ingresos y gastos durante los próximos años. Cada departamento debe contar con un presupuesto para desarrollar las acciones que permitirán lograr los objetivos de rentabilidad y productividad establecidos en el plan anual de la empresa.

La única forma de garantizar que se cumple con el presupuesto es establecer mecanismos que permitan llevar a cabo un control exhaustivo de los gastos. Para eso antes que nada debemos realizar un presupuesto realista, que tengan en cuenta que cada departamento necesita financiación para ser operativo, pero que al mismo tiempo debe ajustarse a una estrategia bien dirigida.

Debemos prever también la existencia de imprevistos, mantener la disciplina presupuestaria, definir los gastos prioritarios y conceder un suficiente grado de autonomía para conseguir objetivos SMART (específicas, medibles, de fácil acuerdo, realistas y posibles de alcanzar).

2.  Comprender e interpretar la cuenta de resultados

Cada año las empresas deben elaborar las cuentas de resultados. Los estados financieros de la empresa reflejan todas las decisiones económicas que hemos desarrollado durante el año. La cuenta de pérdidas y ganancias nos muestra cuánto se ha ingresado y cuándo se ha gastado a lo largo de ese período de tiempo.

Aquí veremos aspectos como el importe neto de nuestra cifra de negocio, cuánto invertimos en aprovisionamientos, los gastos de personal, las amortizaciones del inmovilizado o los gastos financieros, entre otras variables. Debemos analizar comparativamente la evolución de estos indicadores para encontrar nuestro punto de equilibrio.

Debemos tener muy claro que la cuenta de resultados es sólo una fotografía fija de la empresa. La variación del importe de nuestra cifra de resultados será esencial para saber si hemos logrado aumentar o reducir las ventas. Pero además debemos evaluar la variación en los importes de los costes. Es esencial tener también en cuenta el EBITDA, que nos mostrará la capacidad de nuestra compañía para rentabilizar las existencias, así como también nuestro cash flow, donde se mostrará nuestra capacidad para hacer frente a los flujos de entrada y salida de dinero.

En nuestra cuenta de resultados, será determinante analizar no sólo nuestros ingresos de explotación, que mostrarán cuánto el volumen neto de ventas que se han producido. Debemos estudiar también los resultados financieros, evaluando los gastos de tipo financiero, como los intereses de préstamos o los aplazamientos de impuestos.

3.  Calcular el nivel de rentabilidad

Otra de las variables esenciales que debemos tener en cuenta para el control financiero es el cálculo de la rentabilidad. El análisis de rentabilidad nos permite entender hasta qué punto nuestra empresa puede ser rentable, comparando la cuenta de resultados con el valor de los medios de producción que hemos utilizado.

Aquí es esencial evaluar las contribuciones internas de la empresa. Por ejemplo, nuestros activos pueden ser causantes de la mayor parte de nuestros ingresos. No obstante, si dependemos financieramente en un alto grado de contribuciones externas, como créditos o subvenciones, los niveles de riesgo aumentan aunque nuestra empresa pueda tener unas cuentas saneadas en el corto plazo.

Indicadores de rendimiento como el ROI (Return On Investment) nos indicarán en qué medida nuestra inversión ha contribuido a la obtención de ingresos. Esta variable ayudará a los empresarios y directivos financieros a optimizar sus inversiones para asegurar el éxito de la empresa y reducir el endeudamiento.

4.  Calcular el nivel de riesgo

Para llevar a cabo un buen control financiero, no sólo debemos llevar a cabo un análisis de rentabilidad y establecer mecanismos de control del presupuesto. También es necesario evaluar el nivel de riesgo operativo y financiero de una empresa.

A través de variables como el cálculo del riesgo operativo, podemos evaluar la capacidad de nuestra empresa para cubrir sus costes de actividad fijos y variables con sus ingresos. Una empresa que no puede hacer frente a sus riesgos operativos a corto plazo puede no ser viable o no ser lo suficientemente rentable, pero no es éste el único aspecto esencial.

Aunque una empresa pueda ser viable, necesita financiarse para el pago de su deuda y disponer de liquidez. Por ejemplo, calcular el riesgo financiero de la tasa de interés nos mostrará el grado de sensibilidad en nuestra posición financiera ante cambios en el tipo de interés. Las variaciones en el tipo de cambio de una moneda extranjera, si nuestra empresa obtiene gran parte de sus ingresos en otros países, puede afectar de manera considerable a nuestra rentabilidad. Tener los mecanismos para combatir estas variaciones y diversificar las fuentes de financiación permitirá reducir el riesgo financiero.

El control de las finanzas por parte de los directivos tiene un gran impacto en la evolución de cualquier empresa. La falta de control en las finanzas, carecer de un presupuesto de tesorería, un cash flow  o flujo de caja deficiente, el aumento del riesgo por factores externos o la falta de rentabilidad de nuestros activos pueden llevar a las empresas a situaciones insostenibles.

Un liderazgo claro y con una visión de mercado realista, ayudará a los estudiantes de MBA en su proyecto de creación de empresa para aumentar sus posibilidades de éxito y lograr sus objetivos de negocio.