Planificación Financiera - qué es y cómo se hace

Qué es y cómo se hace una planificación financiera

Las empresas que cuentan con una planificación financiera están más preparadas para afrontar los retos futuros y lograr el éxito a largo plazo. Esta herramienta es la hoja de ruta que guía a una empresa hacia el crecimiento financiero y la rentabilidad económica.

Sin una planificación financiera adecuada, la organización avanza sin rumbo fijo, arriesgándose a perder oportunidades de negocio relevantes y obviando limitaciones que pueden conducir al fracaso. En este artículo te explicamos qué es y cómo hacer una planificación financiera efectiva que te ayude a alcanzar tus objetivos empresariales.

¿Qué es una planificación financiera?

Una planificación financiera se refiere al proceso de documentar la situación económica actual de una empresa, identificar los propósitos financieros a alcanzar y trazar las estrategias adecuadas para lograr esas metas. En otras palabras, muestra dónde se encuentra la organización, a dónde quiere ir y cómo pretende llegar hasta allí a corto y largo plazo.

El objetivo de una planificación financiera es utilizar los recursos disponibles de la forma más estratégica posible y, según sea el caso, también es recomendable considerar la posibilidad de contratar ciertos productos financieros. Todo lo anterior con el fin de mantener la rentabilidad de la empresa y garantizar que cumpla o supere sus expectativas.

Las empresas no crecen de forma accidental. La realidad es que el desarrollo y la expansión en el ámbito empresarial suelen ser fruto del esfuerzo, la planificación y la toma de decisiones acertadas. Pero sin unas metas claras, posiblemente el esfuerzo no dará resultados, sencillamente porque el foco no está puesto en aquellos aspectos que pueden hacer crecer al negocio.

Precisamente, es la planificación financiera la encargada de arrojar luz y mostrar a la empresa dónde debe concentrar sus esfuerzos y recursos financieros para obtener la máxima eficacia en la generación de ingresos y la gestión de costes. Gracias a la información recabada y a unos datos precisos, el negocio está preparado para realizar pronósticos, detectar oportunidades, identificar áreas de mejora e implementar acciones.

En definitiva, la planificación financiera es una herramienta de gestión empresarial imprescindible para tomar decisiones financieras efectivas con un horizonte de objetivos claro.

Cómo se hace una planificación financiera paso a paso

Ya hemos visto que la planificación financiera ayuda a documentar la situación económica actual e identificar metas futuras. Este proceso permite comprender las finanzas y dar pasos más efectivos, incluso a largo plazo.

Es preciso señalar que los planes financieros son mucho más que presupuestos. Incluyen información detallada sobre los activos de la empresa, el flujo de caja, las previsiones de ingresos y los costes fijos y variables, entre otros datos, que ayuda a reflejar una imagen general de la salud financiera del negocio. Vamos a ver cómo hacer una planificación financiera paso a paso.

1. Identificar la situación financiera

Evaluar la situación financiera actual es el punto de partida de la planificación. En este primer paso se recopilan y analizan los informes de estados financieros o cuentas anuales de la empresa:

  • Balance de situación: enumera los activos, pasivos y patrimonio neto.
  • Estado de flujo de efectivo: informa sobre la cantidad de efectivo que fluye a través del negocio, es decir, de dónde procede y dónde se destina.
  • Cuenta de resultados: muestra la rentabilidad de una empresa.
  • Estado de cambios del patrimonio neto: demuestra las variaciones del patrimonio de la organización.
  • Memoria: amplía la información y los datos del resto de los estados contables.

Tras completar este paso, el negocio tendrá una imagen clara de sus finanzas y tendrá más claro dónde realizar ajustes en el presupuesto.

Por otro lado, toda esta información contribuye a reforzar la transparencia de la empresa, que tendrá claro en todo momento en qué situación se encuentra, además de ofrecer mayor seguridad a los inversores.

2. Determinar objetivos financieros

Cuando hay una buena comprensión de qué dinero está disponible y cuánto se puede esperar, es fácil establecer metas para diferentes períodos. Y aquí llega el paso más importante para dar forma a la planificación financiera: establecer los objetivos.

Alcanzar una meta de ganancias determinada, asegurar un nivel de ingresos, expandirse a un nuevo mercado o lanzar un nuevo producto o servicio son ejemplos de objetivos a cumplir. Es clave que se formulen objetivos inteligentes, conocidos como objetivos SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y acotados en el tiempo).

Hay que tener en cuenta que, para alcanzar ciertos objetivos a largo plazo, es fundamental fijar pequeñas metas más cercanas que vayan acercando al negocio hacia ese propósito final. Por lo tanto, la planificación debe contemplar objetivos a corto plazo (entre seis y doce meses), medio plazo (entre uno y dos años) y largo plazo (hasta cinco años vista).

Una vez que los objetivos estén claros, la empresa estará preparada para crear una estrategia que permita alcanzarlos.

3. Desarrollar una estrategia y proyecciones financieras

En este paso del proceso de planificación financiera se da forma al plan de acción que determina las acciones a implementar para lograr los objetivos a corto, medio o largo plazo, así como el responsable de llevarlas a cabo.

Es el momento de realizar proyecciones financieras basándose en los gastos anticipados y los pronósticos de ventas.  Las proyecciones financieras son estimaciones que se crean en función de la información contable actual e histórica. Se trata de observar los objetivos y planificar los costes necesarios para alcanzarlos. Es preciso incluir diferentes escenarios: optimista, pesimista y realista para anticipar el impacto que tendrá cada uno en las operaciones comerciales a futuro.

Para mayor seguridad, la planificación debe incluir un fondo de emergencia para afrontar situaciones de falta de ingresos como consecuencia de imprevistos. Entre las medidas a contemplar en este plan de contingencias pueden estar las de reservas de efectivo o líneas de crédito adicionales en caso de requerir dinero rápidamente.

4. Implementar y evaluar

Tras examinar los datos financieros, analizar los números y establecer planes claros para alcanzar los objetivos marcados, es el momento de activar las estrategias diseñadas. A partir de ahí, la planificación financiera se debe revisar, evaluar y, si es preciso, modificar de forma periódica, puesto que es un proceso continuo y dinámico.

Planificar requiere un pensamiento creativo y analítico. Implica mirar hacia el futuro, algo que puede resultar complejo porque son numerosas las variables que pueden afectar a los resultados financieros de una empresa y es difícil predecir todas. El comportamiento y las necesidades del consumidor evolucionan, el precio de los costes de producción oscila y el valor de los activos cambia, entre muchos otros factores que pueden generar variaciones significativas en el plan.

Por ello, fijar un cronograma permitirá verificar periódicamente los KPIs para asegurarse de que se están alcanzando las metas correctas. En caso de no ser así, habrá que realizar los ajustes necesarios y será la propia planificación, la herramienta que permitirá adaptarse a esos nuevos cambios.

La planificación financiera: una herramienta de gestión empresarial clave

El éxito empresarial a medio y largo plazo implica una planificación financiera adecuada. Esta herramienta de gestión no garantiza la seguridad económica y financiera de la organización, pero sí ofrece la transparencia y la precisión necesarias para asegurarse de que el negocio puede continuar creciendo y avanzando hacia el futuro.

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