Productividad de los empleados

Cómo medir la productividad de los empleados

La productividad de los empleados es un factor estratégico determinante en la rentabilidad de un negocio. Ésta depende directamente del rendimiento laboral de cada uno de los empleados, si bien el nivel de productividad de cada empleado puede afectar de manera diferente a la cuenta de resultados. 

Para calcular la productividad, debemos tener en cuenta dos variables fundamentales: el objetivo que se quiere alcanzar y el tiempo que se ha invertido para lograrlo. Visto en términos económicos, el tiempo invertido es igual a los costes que nos supone la contratación del empleado, de manera que la mejora del rendimiento laboral nos produciría una mayor rentabilidad. 

¿Qué es la productividad laboral? 

Si tuviéramos que dar una definición de productividad, sería la siguiente: la relación entre los resultados obtenidos y los recursos que se han empleado para obtenerlos. Pero se puede hablar de productividad de muchas formas. Por ejemplo, existe la productividad por empleado si queremos poner en relación los costes laborales de un trabajador y lo que su trabajo aporta a la empresa.  

También podemos hablar de productividad marginal para conocer el peso que tendría en la productividad de la empresa la contratación de un nuevo trabajador. De acuerdo con la ley de los rendimientos marginales decrecientes, llegaría un punto en el que si añades un nuevo empleado, la productividad disminuiría, por lo que el objetivo es llegar a un punto de equilibrio. 

La medición de la productividad de los empleados 

Sin duda una de las preocupaciones de todo empresario o futuro empresario es disponer de los sistemas de control de la productividad más adecuados. 

Lo que no se mide, no se puede mejorar. Por esta razón, es muy importante para la productividad de nuestra empresa que podamos saber en qué medida cada empleado contribuye a la rentabilidad de la empresa. 

Es importante además distinguir que no es más productivo el empleado que trabaja más horas. Si una persona trabajando 6 horas / día tiene un rendimiento mayor que otra que hace 9 horas diarias, incluso si el trabajador que trabaja más horas produce más unidades y aporta más valor monetario, aún así podría tener una productividad por hora/día menor que el otro empleado. Esto nos da entender que el segundo trabajador es menos rentable que el primero. 

Sin embargo, uno de los debates que muchas veces se plantean es cómo medir la productividad de los trabajadores. Y es que, aparte de las unidades producidas (la producción), hay otros muchos factores que influyen en la productividad de un trabajador, lo que no siempre es fácil de medir. Por ejemplo, la contribución del empleado al rendimiento laboral de otros, o el nivel de calidad de las unidades producidas. 

Si queremos no simplificar demasiado nuestra fórmula para calcular la productividad, deberíamos introducir otras variables en la ecuación. Por ejemplo, muchas veces se habla de medir la estrategia y el foco, de modo que las acciones llevadas a cabo por un empleado puedan encuadrarse conforme a valor real dentro de la estrategia de la compañía.  

Formas de medir el rendimiento laboral 

Para medir la productividad, es indispensable definir unas métricas o indicadores que nos permitan calcular el porcentaje de unidades producidas por trabajador con respecto al total, o el grado de contribución de ese empleado a la estrategia global de la empresa. Por ejemplo, se puede medir la productividad de un conjunto de comerciales por el nº de clientes que consiguen al día, pero también se pueden considerar mejor otras variables como el volumen de ingresos obtenidos. 

Por supuesto, habrá que fijar también diferentes parámetros para medir el desempeño de empleados distintos, de acuerdo con el área o el tipo de trabajo que esté desempeñando cada empleado. No se puede medir de la misma forma la productividad de un Director de Marketing que de un auxiliar administrativo, básicamente porque sus funciones son distintas y su grado de contribución a la rentabilidad de la empresa es diferente. 

En este sentido, habría diferentes fórmulas que se pueden aplicar en distintos casos: 

  • Productividad por objetivos: según los objetivos de producción de bienes o servicios marcados por el departamento para ese empleado. 
  • Productividad cuantitativa: marcamos una productividad ideal por trabajador y luego medimos la real, lo que nos ayudará a evaluar los resultados. 
  • Productividad por ventas: con este método de medición nos centramos en los ingresos y ventas generados por trabajador, si bien esto depende también de factores ajenos a la productividad del trabajador y no siempre es la fórmula más precisa. 
  • Productividad por el grado de satisfacción del cliente: mediante encuestas y formularios, se puede medir el grado de desempeño de un empleado, tomando como referencia la calidad del servicio o satisfacción del cliente. 
  • Productividad por horas: en esta forma de medición nos enfocamos en el conjunto de bienes o servicios producidos por horas para analizar el grado de rendimiento del trabajador. 

Además de fijar métricas y parámetros, deberíamos disponer también de una serie de mecanismos de medición de los principales indicadores (horas trabajadas, unidades producidas, satisfacción del cliente…) en los que esté basada una métrica y que nos permitan medir de manera eficaz los elementos necesarios para medir la productividad por empleado. 

Por ejemplo, existen múltiples formas de controlar el número de horas que realiza un empleado en una oficina, o el conjunto de acciones que es capaz de hacer por hora, día o mes. Hoy día, la tecnología nos permite gestionar estos aspectos con modernos sistemas de control de presencia para la gestión de los trabajadores. Esto nos ayuda a controlar los retrasos, ausencias, vacaciones y otros aspectos relacionados con el control de horas. 

El nivel de complejidad del cálculo de la productividad de un trabajador variará en función de diversas variables que se quieran introducir, si bien es cierto que no hay una fórmula perfecta porque hay muchos elementos intangibles que tienen una difícil medición. Cada empresa por tanto debe fijar la forma que mejor le convenga en función de sus características y su estrategia. 

Conclusión 

Sin duda la productividad laboral es un elemento de gran importancia en el crecimiento de una compañía. Los empresarios y futuros empresarios deben aprender cómo medirla y cómo aumentarla, ya que desempeña un papel determinante en las decisiones de la dirección de la empresa, así como en el Departamento de Recursos Humanos, con el que se debe trabajar de forma cercana, planificando la formación contínua de los empleados orientada al desarrollo de la carrera profesional para que la empresa pueda aumentar su rentabilidad y su competitividad. 

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